Perder el pelo es algo más común de lo que parece. A muchas personas les preocupa ver cómo su cabello se debilita con el paso del tiempo, y aunque es un proceso natural en ciertos casos, también puede deberse a distintos factores que requieren atención.
¿Por qué se nos cae el pelo?
La caída del cabello puede tener múltiples causas. En algunos casos, se trata de algo puntual, como una etapa de estrés, cambios hormonales, mala alimentación o ciertas enfermedades. En otros, se convierte en algo más persistente, como ocurre con la alopecia androgénica, que es la forma más común de pérdida de cabello tanto en hombres como en mujeres.
También influyen factores genéticos y el envejecimiento natural del cuero cabelludo. Lo importante es saber detectar cuándo la caída es anormal. Si notas que pierdes mucho más pelo de lo habitual, que el volumen ha disminuido o que aparecen zonas claras en el cuero cabelludo, puede ser el momento de consultar con un especialista.
Hoy en día existen tratamientos eficaces para frenar la caída y uno de los más recomendados por especialistas son las infiltraciones. Pero, ¿en qué consisten exactamente?
Infiltraciones para la caída del pelo
Las infiltraciones capilares son un tratamiento médico utilizado para frenar la caída del cabello y, en muchos casos, también para estimular su crecimiento. El procedimiento consiste en aplicar pequeñas microinyecciones directamente en el cuero cabelludo.
A través de estas inyecciones se introducen sustancias beneficiosas que ayudan a nutrir el folículo piloso y a mejorar la salud capilar desde la raíz. Lo más habitual es que se utilicen cócteles de vitaminas, minerales, aminoácidos, fármacos específicos o incluso factores de crecimiento, según las necesidades de cada paciente.
¿Es doloroso?
El procedimiento es prácticamente indoloro. Se utiliza una aguja muy fina para realizar las microinyecciones, lo que minimiza cualquier molestia. La sesión suele durar entre 10 y 20 minutos, dependiendo del área a tratar.
Algunas personas pueden notar una leve sensación de pinchazo o escozor, pero no se necesita anestesia ni cuidados especiales. Además, no hay efectos secundarios importantes y, tras la sesión, es posible continuar con la rutina diaria sin problema. A lo sumo, puede aparecer un pequeño enrojecimiento temporal en la zona tratada.
¿Cuántas sesiones hacen falta?
El número de sesiones varía según el tipo de alopecia y la respuesta del paciente al tratamiento. En general, se recomienda un ciclo inicial de entre 4 y 6 sesiones, espaciadas entre una y cuatro semanas. Después, se pueden realizar sesiones de mantenimiento cada ciertos meses, según lo indique el especialista.
Los resultados no son inmediatos, pero con constancia se empiezan a notar mejoras visibles a partir del segundo o tercer mes: el cabello se vuelve más fuerte, la caída se reduce y, en muchos casos, comienza a crecer de forma más densa.
¿Es para todo el mundo?
Este tratamiento es adecuado para una amplia variedad de tipos de caída capilar, como la alopecia androgénica, la difusa o incluso la estacional. Sin embargo, no es una solución universal ni milagrosa.
Es fundamental que un dermatólogo analice cada caso y determine si las infiltraciones son la opción más efectiva. En algunos casos, se combinan con otros tratamientos como lociones tópicas, suplementos orales, champús específicos o técnicas más avanzadas como el PRP (plasma rico en plaquetas), para potenciar los resultados.
En Grupo Enrique Herrera entendemos lo que supone enfrentarse a la caída del cabello. Por eso, ponemos a tu disposición un equipo médico especializado en dermatología y salud capilar, que te acompañará en todo el proceso.
En nuestra clínica dermatológica en Málaga, realizamos un diagnóstico completo y te proponemos el tratamiento más adecuado para ti, incluyendo técnicas como las infiltraciones capilares. Nos tomamos el tiempo de escuchar tus necesidades para ofrecerte un cuidado personalizado. Contacta con nosotros para saber más.

